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Mostrando entradas de octubre, 2003

Prohibida la inteligencia

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Dios prohíbe a la primera pareja probar el fruto del árbol del conocimiento. Es evidente que nos hallamos en el campo de la metáfora. Hacen falta los padres de la Iglesia para sexualizar la historia, ya que el texto es bien claro: comer de este fruto hace abrir los ojos y permite distinguir el bien del mal; por tanto, permite ser semejante a Dios. Un versículo habla de un árbol “deseable para adquirir la inteligencia” (III, 6). Hacer caso omiso del dictado de Dios es preferir el saber a la obediencia, querer conocer en lugar de someterse. Dicho de otra manera, optar por la filosofía contra la religión.

¿Qué significa esta prohibición de la inteligencia? En este jardín magnífico se puede hacer cualquier cosa menos volverse inteligente (árbol del conocimiento) ni inmortal (árbol de la vida). Así pues, qué destino reserva Dios a los hombres: ¿la imbecilidad y la mortalidad? Hay que imaginar un Dios perverso para hacer un regalo semejante a sus criaturas. Entonces, damos las gracias a Eva …

El arte de tener razón

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El arte de tener razón es un opúsculo que Schopenhauer dejó escrito en una versión casi definitiva y que no llegó a publicar. El texto manuscrito consta de ocho folios, más un folio adjunto y otros dos medios folios, en total 44 páginas; está encuadernado y se encuentra en la obra póstuma del filósofo. La obra carece de título, aunque el autor se refiere a ella como Dialéctica erística y Bosquejo de lo esencial en toda discusión, y la primera vez que se publicó, en 1864, apareció con el título de Eristik.

Schopenhauer explicó las razones por las que desistió de publicar el opúsculo ya prácticamente concluido: “Recogí, pues, todas las estratagemas de mala fe que tan frecuentemente se utilizan al discutir y expuse claramente cada una de las mismas en su esencia más propia, aclarada mediante ejemplos y designada por un nombre propio, y añadí finalmente los medios que se pueden aplicar contra ellas, lo que podríamos denominar las paradas contra estas fintas, de lo cual resultó una verdader…