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Mostrando entradas de junio, 2004

Real o imaginario

¿Quién sería capaz de trazar una raya entre lo posible y lo imposible? Ya me diréis, pues, dónde colocamos la frontera entre lo ordinario y lo extraordinario. Por una parte, es muy probable que muchas cosas consideradas milagrosas no lo sean. Realmente el milagro, más que contradecir las leyes de la naturaleza, contradice nuestros conocimientos acerca de ella. Por otra parte, ya lo dije, todo es milagro. "Todo es milagro -repetía Picasso-, milagro es no deshacerse uno en el baño como un terrón de azúcar". En cuanto a la diferencia entre lo real y lo imaginario, la línea divisoria no puede ser más móvil. Hubo un tiempo en que los dragones eran sólo fruto de la imaginación. Cuando se descubrieron los primeros restos petrificados de un animal prehistórico, la ciencia positivista de entonces los consideró simples piedras de forma caprichosa, producto de la erosión o de ciertos plegamientos de la corteza terrestre; era absurdo pensar que se tratara de restos de un animal quiméric…

Reflexiones filosóficas

Sucede que las ciencias son múltiples y necesitan lenguajes diversos; por lo cual cada especialidad ha creado su propio código, su propio idioma. La confusión resultante se llama Babel. Lo de menos fue que un momento dado los constructores de aquella torre empezaran a hablar sumerio, babilonio o egipcio. El verdadero desastre consistió en que cada oficio estableció un lenguaje diferente, y ya no podían entenderse los albañiles con los plomeros, los arquitectos con los ecologistas, los políticos con los maestros de moral, hasta tal punto que empezaron a discrepar no sólo sobre el objetivo de la construcción de dicha torre, sino incluso sobre si aquello era una torre o era otra cosa. Fue entonces cuando se hizo necesaria la presencia del filósofo.Entonces, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Ahora también el filósofo aparece en nuestra convulsa sociedad, convoca a los científicos y empieza contándoles una instructiva historia. Cierto santón hindú trajo a la plaza pública un el…