Apreciar el arte

Para apreciar el arte no hace falta ser artista, como tampoco hace falta ser una gallina para saber si una tortilla de patata está bien hecha. Pero no es lo mismo juzgar el arte que ser capaz de practicarlo. Se nace médico como se nace poeta. Hacer crítica de poesía no es poético, ni extirpar el apéndice; lo poético es escribir la Ilíada. En otras palabras, el arte no está en el análisis, que es posterior, la poesía está en el poema.

¿Y qué es poesía? Una magia particular, una estética, una emoción, una forma de expresar la pasión. Es decir, la poesía rehuye toda definición y acaba poniendo en ridículo a quienes intentan definirla. ¿Cómo definir el encanto de una rosa, los ojos de la persona amada cuando nos vemos reflejados en ellos, la belleza de una puesta de sol?

Improvisemos pues una definición para la poesía. ¿Sabéis qué es una grúa? Pues exactamente lo contrario.