La fe cristiana

La religión católica está cimentada en el sufrimiento, el dolor es el camino que conduce a la liberación del alma. Cuanto más suframos en esta vida, mayor será nuestra recompensa en el cielo. La amenaza del pecado y del fuego eterno planea sobre la vida del creyente y convierte su existencia en una vida estrictamente reglamentada donde queda poco margen para la libertad de acción. La imagen de Dios está representada por un hombre crucificado, torturado. Todo gira en torno al eje del dolor.

La fe es el argumento que impide desertar a los cristianos, la fe y esa promesa de más allá, de gloria eterna, que aguarda tras este valle de lágrimas. Para gozar, hay que morir.

Dios es un juez inapelable, el que rige los destinos de los hombres, el ojo eternamente avizor que todo lo ve, nada se le puede ocultar. ¿Quién puede ser feliz bajo estas premisas? No se es libre ni para pensar, pues también con el pensamiento se peca. El cristiano esta muerto en esta vida y vive con la esperanza de resucitar en la otra.

Las definiciones de Dios son confusas y contradictorias. Dios es paciente, bueno, misericordioso, justo, sabio. Dios es colérico, implacable, impasible, cruel.

La fe del hombre en Dios significa fe en lo humanamente imposible.