Caro amigo psicólogo

Caro amigo psicólogo,

Eres muy amable al compartir tus conocimientos en Psicología con alguien que estudia al hombre desde fuera y que desconoce en su inmensa ignorancia porqué, aunque se empeñe, no llega a ninguna conclusión definitiva. Cuando todas las restantes posibilidades han sido descartadas, la última posibilidad restante, por improbable y asombrosa que sea, (la tuya) debe ser cierta. Tal vez el destino del filósofo no sea pues encontrar la VERDAD, sino buscarla.

Imaginemos una vasta biblioteca con un millón de libros y cada libro con mil páginas; en una de esas páginas de uno de estos libros hay una línea donde se contiene la fórmula mágica para alcanzar la felicidad. Según lo que has dicho, después de gastar la vida consultando ansiosamente libros y más libros, cuando está a punto de terminar sus días, el hombre se entera de que su felicidad consistía en hacer lo que ha hecho, es decir, en perseguir incansablemente la felicidad. Sustitúyase, en este caso, felicidad por verdad.

Ahora me pregunto: ¿Qué clase de elevación poseen realmente nuestras ideas? Al desarrollar su inteligencia, el hombre apenas a hecho otra cosa que estirar el cuello, alargar las siete vértebras que son comunes a todos los mamíferos. A fuerza de estirar el cuello durante muchos milenios, la jirafa puede comer el follaje de los árboles y el hombre alimentarse de abstracciones.

Atentamente.