Descartes

Descartes era un hombre complicado. Los hombres son complicados. Ciertamente, hay quienes terminan por reconocer que la verdad es simple, pero siguen sosteniendo que el único método seguro para llegar hasta ella es dando muchas vueltas. De hecho, sólo a través de un laborioso razonamiento llegó Descartes a enterarse de que existía. Casi al final, minutos antes de expiar o de acceder al plano del humor, creo que aún no daba su brazo a torcer: ha valido la pena, decía, filosofar toda la vida para convencerse de que filosofar toda la vida no valía la pena. Efectivamente, un largo viaje de Madrid a Barcelona pasando por Caracas.