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Mostrando entradas de diciembre, 2005

¿Existe Dios?

¿Existe Dios? No podemos saberlo. Dios sería la respuesta a la pregunta por el ser, por lo verdadero, por el bien, y estas tres preguntas, o estas tres personas, no sería sino una sola.

Pero el ser no responde. Es lo que llamamos mundo.
Pero lo verdadero no responde. Es lo que llamamos pensamiento.
¿Y el bien? Todavía no responde. Y es lo que llamamos esperanza.

¿Existe Dios? Existe por definición, sin que, no obstante, podamos tomar su definición por una demostración.

Esto es lo que hay de fascinante y de irritante a la vez en la famosa prueba ontológica, que atraviesa al menos desde san Anselmo a Hegel, el conjunto de la filosofía occidental. ¿Cómo se define a Dios? Como el ser supremo (san Anselmo: “El ser en relación con el cual es imposible concebir nada más grande”), el ser absolutamente infinito (Spinoza-Hegel). Ahora bien, si no existiera, no sería ni el más grande ni el más infinito: a su perfección, esto es lo menos que se puede decir, le faltaría algo. Por lo tanto, existe por d…

Yo soy yo

Yo soy yo, evidentemente. Quiero decir que me reconozco en pensamientos y en una particular mirada hecha de rutinas, de actitudes y de comportamientos. Éste es mi mundo conocido, un conjunto de cogniciones, sensaciones y emociones con las cuales me identifico. Pero paralelamente a este espacio seguro, existe un mundo de percepciones extrañas y de sombras donde, de alguna manera, también soy. Es el territorio, alejado de la voluntad e incluso de la identidad, donde las ideas, sentimientos o actos inquietantes y creativos nos asaltan.

Éste es el conflicto psicológico que describe la fábula de Jekill y Hyde, una creación literaria que mantiene su vigencia a lo largo del tiempo. Como muchas otras poderosas imágenes culturales, nos atrapa porque nos pone en contacto con fenómenos esenciales, universales, y a menudo poco tratados del hecho de vivir. El caso de Jekill y de Hyde nos habla de esa tendencia que tenemos a identificarnos y a reconocernos sólo en una parte del conjunto de nuestro s…