Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2006

De cómo la Lógica puede demostrar cualquier cosa

Bertrand Russell estaba tratando sobre los enunciados condicionales y sostenía que un enunciado falso implica cualquier cosa, todo. Un filósofo escéptico le preguntó: -¿Quiere usted decir que si 2+2=5, entonces es usted el Papa? Russell contestó afirmativamente y ofreció la siguiente demostración a modo de prueba: -Si suponemos que 2+2=5, entonces seguramente estará usted de acuerdo en que si restamos 2 de cada lado de la ecuación, nos da 2=3. Invirtiendo los términos, tenemos que 3=2 y restando 1 de cada lado, nos da 2=1. De modo, que como el Papa y yo somos dos personas, y 2=1, entonces el Papa y yo somos uno. Luego, yo soy el Papa.

Somos pesimistas

Se diría que el hombre está mejor dotado para el sufrimiento que para la felicidad. Obsérvese, por ejemplo, lo que ocurre en lo tocante al amor; parece ser que el amor hace felices a los humanos, pero su privación los hace desdichados. La desaparición de la persona amada les hace sufrir mucho más de lo que su presencia les permitía gozar. En términos generales, el dolor suele ser la prueba más elocuente del amor; nos damos cuenta de que amamos lo mismo que nos damos cuenta de que tenemos esófago: sólo porque nos duele, sólo cuando nos duele. Observación ésta que podría hacerse extensiva a cualquier otro tema. Sólo sabemos qué es el pan cuando nos falta, sólo sabemos qué es la salud cuando la perdemos, sólo sabemos qué es una madre cuando desaparece. Verdaderamente, somos más conscientes de los que nos falta que de lo que poseemos. Nadie se siente feliz por tener dos piernas, pero todos nos sentimos desgraciados si nos duele un dedo. Y es que existe una común propensión a fijarse en lo…