Una luz en la oscuridad

Hannah Arendt empezó sus estudios de filosofía en Marburgo, donde Martin Heidegger ya destacaba por el inusual estilo con que se enfrentaba en sus clases a las cuestiones clásicas de la metafísica. Pero, pese al affaire entre el joven profesor, casado y padre de dos hijos, y su brillante alumna, del que da fe la correspondencia mantenida entre ambos, y la admiración que Hannah sintió siempre por el pensador, no tanto por el hombre, sus intereses filosóficos se orientaron pronto a iluminar aquellos huecos que Heidegger dejó en penumbra.
Arendt fue una intelectual comprometida que se mantuvo ajena a las corrientes de opinión y a las modas culturales, una actitud que le valió innumerables críticas. Durante su exilio en Nueva York, a donde la llevó su condición de judía, se ofreció a cubrir como colaboradora de la revista The New Yorker el juicio al criminal nazi Adolf Eichmann. De estas crónicas, y de su seguimiento del proceso, surgió el polémico libro “Eichmann en Jerusalén” y la conocida tesis: “Un estudio sobre la banalidad del mal”. Arendt consideraba el comportamiento de Eichmann propio de un hombre mediocre, sumiso y banal, inmerso en el engranaje de la gran maquinaria del poder y del terror nazi, pero su investigación sobre los gobiernos totalitarios y sobre el origen del “mal radical” comenzó a partir de las noticias que le llegaban de Europa en 1942, en las que se hablaba de los campos de exterminio de judíos.

Siete años dedicó Arendt al estudio y la elaboración de su obra más extensa “Los orígenes del totalitarismo: Antisemitismo, Imperialismo y Totalitarismo”, aparecido en 1951. En esta obra, Arendt profundiza en las raíces del antisemitismo europeo desde la Edad Media hasta la actualidad, así como en una noción del totalitarismo que incluye tanto los regimenes dictatoriales de corte nacionalsocialista como comunista. Gracias a la publicación de esta obra, convertida en un clásico del pensamiento político del siglo XX, Hannah Arendt pudo acceder a la docencia universitaria en Princeton, Chicago, Columbia o Harvard, y regresar a Europa como conferenciante en varias ocasiones.

El pasado 14 de octubre se cumplía el centenario de su nacimiento en Hannover, y con tal motivo se han reeditado algunas de sus obras y publicado dos extensas biografías que nos muestran la vida y obra de una gran intelectual. Su productiva mente se acercó con curiosidad a hechos reales desde los cuales elaboraba conceptos, defendió la vida activa frente a la vida contemplativa a partir de tres conceptos: trabajo, labor y acción y también hizo una defensa de lo público frente a lo social, que no sería más que una extensión de lo privado. Su obra va destinada a personas con plena capacidad de juicio, es decir, a personas con una visión propia de la realidad que no se limitan a adoptar la postura de otros.

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