El show de Truman

“El show de Truman” nos perturba porque es real. Quienes controlan los medios tratan de dirigir nuestras acciones y nuestras creencias mediante mundos virtuales. La esencia de la cotidianeidad se nos escapa y aceptamos y toleramos que los medios rehagan las noticias y fabriquen para nosotros una realidad virtual. Sabemos que buena parte de lo que nos cuentan adopta la forma que sea más interesante comercial y políticamente para el medio de comunicación que divulga.

Lo grave es que la realidad virtual ya no nos parece artificial. Ya no buscamos los caminos de la aventura, la libertad o la utopía. Nadie quiere abandonar este mundo monótono para conseguir una existencia más plena. Nuestras aspiraciones se centran en conservar este espacio que tenemos puesto que es la opción más sencilla. La lucha es por no quedar excluido, interiorizar aquello que la sociedad espera de nosotros y convivir de buen grado con la falsificación.

Vivimos en un decorado, con una intensa sensación de soledad e insatisfacción que transforma a la sociedad en un paisaje general de vidas tristes, apagadas y sin ilusión, sin color. Somos seres superficiales y banales, dañados y rencorosos.

¿Qué fue de nuestra naturaleza indómita? ¿De nuestro motor de arranque? ¿Dónde ha quedado la obstinación por lo verdadero? ¿Por qué somos un simple reflejo de lo que alguna vez fuimos?

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