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Mostrando entradas de abril, 2007

Creer lo que creo

Creer es una opción, una apuesta, un consuelo o lo que usted quiera, lo único que no puede ser es una creencia. Y la fe, lo que mueve mi creencia, es siempre un acto de fe, un movimiento de la voluntad, antes de que la creamos. Lo que creo, como adulto, es algo que decido y acepto antes de que me pase. Así decía Unamuno: “Creer es querer creer”.

Además de no poder creer, yo no quiero creer en el Dios bueno, ubicuo y omnipotente en el que fui educada. Aquí mis motivos son personales y racionales. El cristianismo no me parece lógico, la Biblia está plagada de contradicciones. Expondré sólo una como muestra: Antes de nacer, yo no tuve ocasión de pecar y, sin embargo, nada más llegar a este mundo mi alma se manchó con el pecado original, el que cometieron Adán y Eva hace millones de años. El bautismo elimina el pecado original, no obstante, sigo padeciendo sus consecuencias: he de trabajar, padezco enfermedades, moriré… Si Dios es justo ¿cómo puede castigarme por algo que no he hecho? Si D…

Leonardo Da Vinci

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Empezando en Florencia, en la casa de Braccio Martelli, el 22 de marzo de 1508, todo esto forma una recopilación sin orden de muchas hojas sueltas, a la espera de clasificarlas según la materia que tratan. Creo que, antes de llegar a fin, repetiré muchas veces las mismas cosas. Si ello ocurre, no me critiques, lector. Las cosas son en gran número y la memoria no puede retenerlas todas. Yo no quisiera escribir lo que ya he dicho; pero para no incurrir en ese error, releyéndose todo lo pasado, lo que ocuparía mucho tiempo, pues escribo a largos intervalos y fragmento por fragmento.

Que no me lea quien no sea matemático, porque yo lo soy siempre en mis principios.

Leonardo da Vinci

Así se expresa el que fuera gran exegeta de la naturaleza, científico en la vida y en el arte. De su inquieto cerebro brotaron máximas, descripciones, fábulas y profecías que resquebrajaron los esquemas de las mentes bienpensantes de su época. No era fácil encajar lo que luego corroboraría Darwin: que el hombre y…