Dificultades del conocimiento

“Menón. -Me puedes decir, Sócrates: ¿es enseñable la virtud?, ¿o no es enseñable, sino que sólo se alcanza con la práctica?, ¿o ni se alcanza con la práctica ni puede aprenderse, sino que se da en los hombres naturalmente o de algún otro modo?” Menón, Platón


La posición de Sócrates ante estos dilemas consiste fundamentalmente en descartar la posibilidad tanto de enseñar como de desarrollar la virtud mediante un voluntarioso proceso de ensayos y adiestramiento progresivo. En claro paralelismo con el argumento de la hermeticidad, argumenta Sócrates que los hombres virtuosos no están “en condiciones de hacer a los demás como ellos, pues no [son] tal como [son] por obra del conocimiento”, expresión con la que da a entender la incapacidad de los cultivadores de la virtud para expresar clara y sistemáticamente el saber en que se funda la dignidad que les concedemos. Así, Sócrates sentencia que: “aquello de lo que no hay discípulos ni maestros no es enseñable”.

Por estas razones, Sócrates plantea la idea de que el conocimiento de la virtud debe estar basado en lo más íntimo del ser humano, algo que le es consustancial y no accidentalmente dado. Los pormenores de su creencia aparecen perfectamente sintetizados en el siguiente fragmento:

“El alma, pues, siendo inmortal y habiendo nacido muchas veces, y visto efectivamente todas las cosas, tanto las de aquí como las del Hades, no hay nada que no haya aprendido; de modo que no hay de qué asombrarse si es posible que recuerde, no sólo la virtud, sino el resto de las cosas que, por cierto, antes también conocía. Estando, pues, la naturaleza toda emparen­tada consigo misma, y habiendo el alma aprendido todo, nada impide que quien recuerde una sola cosa ―eso que los hombres llaman aprender―, encuentre él mismo todas las demás, si es valeroso e infatigable en la búsqueda. Pues, en efecto, el buscar y el aprender no son otra cosa, en suma, que una reminiscencia”.

Todo lo cual encuentra una precisa y sintética conclusión en la sentencia siguiente:

“Estoy afirmando que no hay enseñanza, sino reminiscencia”.

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