Chuang Tse

Chuang Tse es, junto con Lao Tse, el máximo representante del taoísmo. Su autor Chuang Chou (369-286 a. C.) es un narrador nato que transmite un mensaje de libertad e inconformismo. Su lenguaje se halla salpicado de anáforas, hipérboles, paralelismos, antítesis, paradojas, humor e incluso un discurso retórico de la incongruencia.

Chuang Tse se inspiraba en un basto tesoro de mitos, leyendas e historia sin registrar de la antigua China para tejer en forma de parábolas y debates la visión de un escéptico y místico, en un mundo de constantes y peligrosas elecciones morales.

Cualquier traducción siempre implica una elección: literalidad o libertad. En el caso de Chuang Tse hay que tener en cuenta que está escrito, no sólo por un filósofo, sino también por un poeta, de manera que el trasvase del original a cualquier lengua supone un difícil reto, es por esto que nos encontramos con versiones muy distintas de la misma obra: traducciones fieles, “flexibles” e incluso disparatadas, por tener escaso significado para un lector occidental.

Pese a todas las dificultades lingüísticas que han debido salvarse y al paso de los siglos, Chuang Tse sigue transmitiéndonos la infinita sabiduría, gracia y sutileza de un pensador que siempre resulta estimulante.

"La inmovilidad cura la enfermedad. Las friegas hacen que los ancianos se sientan mejor. Serenar el corazón y la mente puede poner fin a la agitación. Pero aunque así sea, sólo las personas enfermas y cansadas necesitan estos remedios. Cualquier persona que se encuentre a gusto consigo misma no querrá ni siquiera oír hablar de ellos. Un espíritu no necesita preguntar qué medios utiliza el sabio para hacer que la gente vaya por buen camino. Un sabio no necesita preguntar a ninguna ilustre autoridad cómo hace temblar de miedo a los demás. Una ilustre autoridad no necesita preguntar a ningún miembro de la aristocracia cómo hace para imponer sus órdenes sobre los demás. Un ‘caballero’ no se preocupa de preguntar a los demás cómo le va la vida".

"Hui Tzu dijo a Chuang Tse:
_Tus palabras no tienen ninguna utilidad.
Chuang Tse replicó:
_Sólo cuando aprecias aquello que no tiene utilidad puedes empezar a hablar acerca de aquello que sí la tiene. La tierra es amplia y vasta, pero todo el espacio que una persona necesita es un lugar en el que apoyar los dos pies. Pero si extrajeras toda la tierra que hay a su alrededor, excepto la que hay bajo sus pies, hasta llegar a los Manantiales Amarillos, la parte útil que has dejado ya no serviría de nada, ¿no es cierto?
_Sí, así es _asintió Hui Tzu.
_Esto demuestra _concluyó Chuang Tse_ que acabo de aclarar la necesidad de lo que no tiene utilidad".

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