Competir

Al igual que el resto de los seres vivos, el hombre se halla sometido a las leyes de la evolución y de la selección natural. Siempre ha existido la competencia como criterio para sobrevivir y para llegar a un lugar destacado. Pero hoy, la competitividad es tan desaforada que se ha convertido en algo fundamental y está presente en casi todas las esferas de la vida personal.

Hoy, vivir es competir. Sin competitividad no hay triunfo ni reconocimiento social. Quien desee ser alguien, deberá practicar las mil formas de competencia, incluida la íntima, la que afecta a cada uno de nosotros.

Quien no compita llevará una vida aburrida, desgraciada y miserable. Quien compita tendrá una vida estresada, desgraciada y miserable. Lo importante es ser el primero en cuantos ámbitos nos sea posible. Esto supone llegar antes que nadie y, por supuesto, hace héroes a los que son los primeros en el amor, el dinero, la fama, los negocios… Así la vida es una constante lucha por alcanzar el podium.

Pobres de quienes no compiten: se quedarán por siempre en la cuneta. Pobres los que compiten: su esfuerzo nunca será recompensado del todo, hay demasiados aspirantes al primer puesto.

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