Perlas en el desierto

Lo único que no deja de sorprenderme es la imbecilidad humana.

Lo que fui está en lo que soy.

Vivir es un trabajo monstruoso.

La peor enfermedad es la ignorancia.

Sin el monstruo que llevo dentro, no sería persona.

Si temes a alguien es porque le has otorgado poder sobre ti.

Mientras seas esclavo del miedo estarás muerto.

Los hay que mueren sin haber vivido.

El antídoto para el mal de amores es el odio.

Sé lo que quieras ser, pero sé el más grande de lo que seas.

Desnudarse hasta el hueso, eso es escribir.

Bajo una apariencia de cordero se oculta el espíritu más fiero.

Las buenas intenciones hay que demostrarlas.

La vida es como la escalera de un gallinero: corta y llena de mierda.

No hay límites para la voluntad.

Para el empresario, los trabajadores son meros elementos productivos.

Quizás todas las revoluciones hayan fracasado porque el hombre necesita evolución y no revolución.

Soy tan escéptica que no niego la posibilidad de nada.

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