El mundo ha cambiado mucho desde sus orígenes. Es cierto que vivimos en un mundo más racionalizado, administrado y tecnificado que antes, también, paradójicamente, se ha convertido en menos opresivo y más inhumano que nunca. Por el mismo movimiento, por la misma tendencia, por la misma actitud que nos libera cada vez más del poder de las cosas y de la coacción de los objetos, el mundo contemporáneo objetiva de tal manera todo lo que observa, que cualquier interioridad parece ilusoria y toda subjetividad, susceptible de ser reducida a una individualidad biológica. La misma lógica que somete el mundo de los objetos al sujeto que los construye, los somete y los transforma, destituye al sujeto y lo convierte en un simple objeto privilegiado.1 de septiembre de 2010
El nuevo mundo
El mundo ha cambiado mucho desde sus orígenes. Es cierto que vivimos en un mundo más racionalizado, administrado y tecnificado que antes, también, paradójicamente, se ha convertido en menos opresivo y más inhumano que nunca. Por el mismo movimiento, por la misma tendencia, por la misma actitud que nos libera cada vez más del poder de las cosas y de la coacción de los objetos, el mundo contemporáneo objetiva de tal manera todo lo que observa, que cualquier interioridad parece ilusoria y toda subjetividad, susceptible de ser reducida a una individualidad biológica. La misma lógica que somete el mundo de los objetos al sujeto que los construye, los somete y los transforma, destituye al sujeto y lo convierte en un simple objeto privilegiado.
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