Dios no creó el mundo

Dios no creó el mundo. La noticia nos la da el científico británico Stephen Hawking argumentando que el Big Bang, la gran explosión que dio origen al mundo, fue el resultado inevitable de las leyes de la física. ¡Toma ya!

Después de semejante bomba, no tengo más remedio que analizar esta nueva teoría, ya que, de ser cierta, las consecuencias que de ella se derivan son importantes. Si Dios no creó el mundo, ¿quién lo hizo? Hawking asegura que el Big Bang es la consecuencia de la Ley de la Gravedad, ¿habrá que adorar pues a esta fuerza creadora? ¿Acaso conviene fundar una nueva religión, con sus correspondientes iglesias y ministros, dedicada a esta ley física? ¿Sería Newton su profeta?

Tantos siglos de guerras entre fieles e infieles, entre judíos y musulmanes, entre católicos y protestantes… Cuántos millones de muertos por nada, para nada, si Dios no existe.

Charles Darwin ya eliminó la necesidad de contar con un creador en el campo de la biología y ahora esto... En su último libro, “The grand design”, Hawking sostiene que la moderna ciencia no deja lugar a la existencia de un Dios creador del universo. Tampoco excluye la posibilidad de que haya vida en otros universos, y señala que la ciencia está próxima a elaborar un marco teórico único, capaz de explicar las propiedades de la naturaleza.

Supongo que la Iglesia católica estará ya preparando la pira.

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