Apocalipsis

 
La confusión vital no es el estado de ánimo más adecuado para afrontar el confuso periodo histórico que nos toca vivir. El Primer Mundo se desploma como proyecto de prosperidad y libertad. La población se ha vuelto adicta a las compras y al sexo sin sensualidad, la imagen ha sustituido a las palabras como lenguaje mayoritario y los libros son objetos anticuados. El mundo que conocemos se colapsa. Se privatiza la sanidad y la educación. La sede de la ONU es un centro comercial. Los pobres y los viejos no son rentables, así que se establece un programa oculto para “deshacerse” de ellos. La censura se extiende, los opositores políticos se eliminan. Las protestas llenan las calles de gente desesperada. El mundo es un caos controlado por mafiosos y a merced de las veleidades de mercados y políticos.

Comentarios

Pedro Rivas ha dicho que…
Saludos,

Parecería que has descubierto algo nuevo; pero sólo has descrito de nuevo la historia de la humanidad. Hemos encontrado la manera de multiplicar los jinetes del apocalípsis por cientos; siempre estamos superándonos a nosotros mismos, lo novedoso es que hoy, ésta crisis de la que hablas tienen la capacidad real de acabar con la vida tal como la conocemos. La naturaleza de las crisis es que son cíclicas y para que algo nuevo y bueno comience lo viejo y enfermo tiene que morir. Lo triste es que este nuevo viaje puede comenzar con o sin nosotros como navegantes de lo desconocido..

PD
¿Podrías hacernos el favor de cambiar las dosis de cada 1° de mes a dosis mas frecuentes?.

Saludos.