Isócrates

Un joven despierto e inteligente recurrió al famoso orador griego Isócrates porque quería aprender el arte de la oratoria. En la primera clase, el joven lanzó una serie de preguntas al maestro:
¿Cuánto tiempo tardaré en hablar bien? ¿Cuánto duran las clases? ¿Qué me costará?
Isócrates, mirándole con severidad, le respondió:
El tiempo depende de ti, pero en cuanto al precio, te cobraré el doble que a los demás alumnos.
¿Por qué?, preguntó sorprendido el joven.
Pues porque a ti no solo tendré que enseñarte a hablar, sino también a callar.

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