Arder rápido o apagarse lentamente

“Mejor arder rápido que apagarse lentamente”. Kurt Cobain, palabras escritas en su nota de suicidio. Murió en 1994, a los 26 años.
 
Es una frase que me ha hecho replantearme algunas cosas, porque mi plan de vida contemplaba la extinción lenta, tras una combustión moderada y estable.
Para decidir el destino, basta un instante, decir o decir no. Luego no hay vuelta atrás, por el camino que hayamos elegido solo se puede ir hacia adelante hasta llegar a la siguiente encrucijada.
Admiro a las personas que no se preocupan, que no piensan en el futuro. Aunque también despiertan mis recelos, pues ir por la vida con la idea de comerse el mundo hoy porque mañana puede ser tarde, causa muchos problemas.
Vivir a toda mecha o tomárselo con calma son dos estrategias distintas. En España hemos visto grandes cambios, en los últimos años hemos pasado del hambre a la opulencia y vuelta al hambre actual. En el intervalo de una generación hemos avanzado y retrocedido a toda prisa. Demasiados cambios y demasiado bruscos para adaptarnos a ellos.
Recuerdo un experimento que se realizó hace unos años. Se dejaba a niños en edad de parvulario solos en una habitación, sentados frente a un pastel. Se les advertía que no lo comieran, que esperasen 20 minutos hasta que el investigador volviera a la sala.
Decenas de niñas y niños se sometieron a la prueba de la “tentación”. Algunos no pudieron resistir la espera y se comieron el pastel. Otros, dominando sus ganas, esperaron a tener la aprobación del investigador para darse el gustazo.
Un equipo de psicólogos hizo un seguimiento de estos pequeños hasta que fueron mayores y el resultado de la prueba dio como resultado que el grupo de los “impacientes” había logrado menos éxitos en la vida, no eran capaces de trabajar duro en el presente para obtener resultados positivos en el futuro; preferían trabajar poco y conseguir una recompensa inmediata. Los niños y niñas del segundo grupo eran adultos con mayores expectativas de éxito profesional, ya que podían esforzarse y trabajar en el presente sin tener resultados inmediatos; y, a cambio, alcanzar unos grandes resultados, un gran premio, un gran pastel… pero en el futuro.
La esperanza media de vida es larga en la actualidad, pero nadie sabe si la suya se truncará antes de lo previsto. Vivir con comedimiento, reservar algo para el mañana es una buena táctica, pero ¿quién nos garantiza que habrá un mañana para nosotros?

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