Si obedecemos, somos esclavos

La ética es un código de normas que representan valores absolutos y determinan de manera preceptiva y obligatoria el comportamiento de los individuos. Estos valores absolutos se fundamentan, por lo general, acompañando a justificaciones teológicas, es decir, se enmarcan dentro de una religión que les aporta trascendencia y consistencia como normas. De ahí que los seres humanos, culturizados en una ética de este tipo, que ha configurado su convivencia social, por ejemplo la cristiana, aun cuando no sean fieles a ningún dios, siguen funcionando según está ética, porque sin ella no sería posible la sociedad.
Frente al mero conformismo con la norma por exigencias prácticas, es posible pensar en una moral de la autosuperación en cuanto lucha por cumplir y desarrollar las potencialidades del propio ser y la singularidad existencial de nuestro proyecto de vida. Siendo conscientes de que debemos atenernos a una disciplina social porque es necesaria para la vida colectiva, podemos practicar de manera simultánea una liberación personal que nos permita superar la servidumbre y la esclavitud en la que corremos el riesgo de caer si nos hacemos individuos conformistas, irreflexivos y acríticos. Porque si nos limitamos a obedecer lo impuesto, sin más, nos convertimos en esclavos.

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