Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2014

Entre dos bandos estoy

Imagen
La sociedad nos clasifica, nos etiqueta, y nos define. Fuera de la etiqueta no hay vida, nada existe. Con nuestra etiqueta correspondiente pegada en la frente y siempre visible empezamos a caminar por el mundo socializado. Mediante un tatuaje mental y emocional el Sistema nos dota de mecanismos de respuesta para cada situación. Ya no es preciso pensar, juzgar, valorar, comparar, analizar… Basta con creer en las bondades del juicio automático que nos ha proporcionado el Sistema para saber que nuestro bando, nuestra opción, es lo “correcto”. Porque para que el dispositivo funcione es preciso formar parte de un bando, de una corriente, de un grupo o rebaño que nos inculque sus sabias directrices. Los individuos que intentan ir por libre, pensar por sí mismos, no adoptar ningún dogma, no militar en ninguna manada, son individuos inclasificables porque no permiten que se les adjudiquen etiquetas. Estos son los peores elementos en cualquier sociedad, se convierten en peligrosos, en sospechoso…