Vivir en la selva

Coincides con el trepa, te topas con él al doblar una esquina, está esperando a que tropieces para ocupar tu puesto. Te saluda el hipócrita, eres consciente de que te pone buena cara cuando pasas por delante, pero en cuanto te alejas, aprovecha para machacarte. Entra el egoísta, siempre está pensando en sí mismo, en cómo sacar partido y beneficiarse de cualquier situación. Vives en la selva y conoces la ley por la que se rige.
 
Pelotas, traidores, sanguijuelas, vagos, imbéciles, desagradecidos… Las especies de alimañas son muy variadas y te ves obligado a convivir con ellas, aunque tú no seas de la misma calaña. Tú eres una persona con principios, con escrúpulos, con una ética y unos valores que rigen tu vida y tu modo de actuar.
Hay días en los que las fieras te hacen dudar, te replanteas si es bueno ser un cordero entre tanto lobo, quizá debieras enseñar los dientes, morder de vez en cuando. Pero prefieres ser benévolo y disculpar a los pobres diablos que te rodean.
Dirán de ti que eres tonto, que en la jungla solo triunfa el más fuerte y que para vencer a un monstruo hay que convertirse en un mayor monstruo, esto ya lo aseveró Nietzsche hace un montón de años y sigue vigente. Pero tú te mantienes firme en tus ideales, avanzas sin pisar cuellos, vas a lo tuyo, a por tus metas. Mientras los demás gastan sus energías en competir unos contra otros, tú inviertes tu esfuerzo en superarte, en mejorar. Vas por el buen camino. No lo dudes.
Estás en paz contigo mismo porque eres generoso, agradecido, coherente y honesto, y eso molesta mucho a quienes sienten la necesidad constante de inocular su veneno. Tarde o temprano llegará la recompensa, la gente te buscará porque tendrá ganas de compartir tu serenidad, de sentirse a gusto y confiado con alguien que no es potencial enemigo.
Hay personas extraordinarias en esta selva. Gente desprendida, cálida, enriquecedora… Reconocerás a alguien de esta especie en cuanto le veas porque es muy distinto de las otras fieras. A su lado te sentirás valorado, apoyado, querido, crecerás. El instinto sabe lo que te conviene, déjate guiar y acércate a esa gente buena que te rodea para compartir tu vida. Los demás no valen la pena.

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