Imposible II

Primero Lamarck y luego Darwin publican sus descubrimientos, más adelante formulan hipótesis; uno la de que las especies se transforman, el otro que evolucionan en virtud de unas leyes denominadas de selección natural. Los lectores de la Biblia mueven la cabeza disgustados: Dios ha creado el lobo y el perro, la rata de ciudad y la rata de campo, el gato y el conejo. No hay ninguna probabilidad de que la comparación de los esqueletos demuestre la evolución o la transformación. No digamos nada de esa idea absurda que asegura que el hombre proviene del mono. Una herida narcisista insoportable, explica Freud. ¿Qué el Papa es primo de un babuino? Mezquino ¿El transformismo? ¿El evolucionismo? Imposibles.
 
Un trabajo laborioso lleva a unos científicos a afirmar el poligenismo (la existencia simultánea en sus orígenes de un grupo de humanos en diversos puntos geográficos). Contradicción, decreta la Iglesia: Adán y Eva son el primer hombre y la primera mujer, antes de ellos no existía nada. La pareja primigenia, la del pecado original, permite la lógica de la falta, la culpabilidad, la expiación y la redención. ¿Qué habría que hacer con los hombres y mujeres que existieron antes del pecado, a los que este no afectaría? ¿Preadamitas? Imposible.
 
Limpiando piedras y estudiando fósiles, unos geólogos proponen una datación del mundo. Las conchas descubiertas en las montañas, los estratos y las capas son testimonios de una cronología inmanente. Pero hay un problema. La cifra no se corresponde con la numerología sagrada que proporciona la Biblia. Los cristianos afirman que el mundo tiene cuatro mil años, ni uno más ni uno menos. Los científicos demuestran la existencia de un mundo anterior a su mundo ¿La geología es una ciencia infalible? Imposible.
 
Algunos hombres de buena voluntad no soportan la muerte ni la enfermedad y para intentar que retrocedan las epidemias y las patologías quieren abrir los cuerpos para aprender de los cadáveres datos útiles que servirán a los vivos. ¿Qué deseo les mueve? Que la muerte salve la vida. La Iglesia se opone rotundamente a que se hagan búsquedas en el cuerpo. No existen causalidades racionales, sino razones teológicas: el mal y la muerte derivan de Eva, la pecadora. El dolor, el sufrimiento y la enfermedad proceden de una voluntad y una decisión divina, se trata de poner a prueba la fe de los hombres y de sus familias. Los caminos del Señor son impenetrables, pero actúa según un plan que sólo él conoce. ¿Causalidades materiales de las patologías? ¿Una etiología racional? Imposible.
 
Hacia el año 1900, al pie de un diván, un médico vienés descubre el inconsciente, los mecanismos de la inhibición y la sublimación, la existencia de la pulsión de la muerte, el papel del sueño y mil hallazgos que revolucionan la psicología. Elabora un método que trata, mitiga y cura la neurosis, las afecciones mentales, la psicosis, es cierto que en “El futuro de una ilusión” demuestra también que las religiones proceden de una neurosis obsesiva relacionada también con la psicosis alucinatoria. La Iglesia lo condena, decreta su fatua y lo coloca en el Índex. Esto afecta al dogma del libre albedrío, tan necesario a los cristianos para que todo el mundo sea responsable, culpable y punible. Útil asimismo para justificar la lógica de Juicio Final. ¿Freud y sus hallazgos? ¿El psicoanálisis? Imposible.

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