1 de diciembre de 2015

Conócete y conocerás

Según la mitología griega, Zeus lanzó desde el monte Olimpo dos águilas y ordenó a los hombres que construyesen un templo en el lugar en el que se posaran, pues ese templo sería el puente entre los hombres y los dioses. Ese lugar fue Delfos y allí se dirigía cada año un grupo de hombres para escuchar el consejo de los dioses. En la entrada del templo de Delfos se colocó el siguiente lema: Conócete a ti mismo y conocerás la naturaleza del hombre y de los dioses.
Conocernos es el paso imprescindible para comprendernos. Si no nos conocemos, ¿cómo vamos a poder comprender nuestra forma de pensar, de sentir y de actuar?
Al hablar de ética utilizamos el término griego y cuando hablamos de moral, el latino. En ambos casos, nos referimos a un tipo de conducta acorde con nuestra naturaleza. Por eso, definimos como los valores a todo lo que nos perfecciona. Cuando los seguimos y se convierten en hábitos, hemos integrado dentro de nosotros esos valores y entonces se conocen como virtudes. Son las virtudes, es decir, la práctica e integración de los valores, las que nos ayudan a florecer como personas y a alcanzar nuestra plenitud.
Nuestra inteligencia, con su capacidad de penetrar en la realidad de las cosas y nuestra voluntad, con su capacidad para liberarnos de nuestros instintos, deben ser los instrumentos esenciales para ayudarnos a navegar en cualquier mar turbulento. A la incertidumbre existente, fruto de la velocidad con que se producen los cambios, no podemos añadirle además la desorientación. Cada uno debe de encontrar dentro de si esas referencias que conviertan nuestra vida en una vida lograda y no en una vida malograda.
León Tolstoi publicó en 1886 una novela corta titulada La muerte de Iván Ilich. El argumento gira en torno a Iván Ilich, un pequeño burócrata que fue educado en su infancia con la convicción de poder alcanzar un puesto dentro del Gobierno. Aunque al final Ilich logra su meta, en el camino ha dejado malestar y sufrimiento por todas partes. Cuando finalmente llega el momento previo a su muerte, mira a su mujer a los ojos y le pregunta: ¿Y si toda mi vida hubiera sido un error?
 

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