26 de agosto de 2016

El ocaso de Nietzsche

El día 25 de agosto se cumplieron 116 años de la muerte de uno de los pensadores más importantes: Friedrich Wilhelm Nietzsche. Su declive personal se inició el 3 de enero de 1998, en Turín. Nietzsche vio como un carretero golpeaba a su caballo en una plaza y, conmovido, se abrazó al cuello del animal mientras lloraba apenado sobre su crin. El patrón de la casa de huéspedes en la que se alojaba, lo encontró horas después tirado en el suelo de la plaza y lo llevó de vuelta a su habitación. Esa noche algo se quebró en su mente hasta entonces preclara, pues el filósofo y pensador se la pasó escribiendo cartas incoherentes. Una de las misivas iba dirigida a su amigo Jacob Burckhardt, que tras leer aquel texto incongruente se quedó tan preocupado que le pidió al músico Peter Gast que fuese a Turín a recoger a su amigo común y regresase con él a Basilea.

Los años que transcurrieron hasta su muerte, acaecida a causa de una neumonía el 25 de agosto de 1900, los pasó Nietzsche acurrucado en un rincón, en un estado de demencia psicótica, llegando a beber su propia orina. La sífilis le provocó una parálisis progresiva y recibió los cuidados, primero de su madre, y más tarde de su hermana Elisabeth. Los restos mortales de Nietzsche se inhumaron en la iglesia de Röcken.

No tuvo mucho reconocimiento en vida, pero el tiempo le ha concedido a Nietzsche el lugar que le corresponde como pensador. Su obra se ha hecho ya imprescindible por sus críticas a la religión, la cultura y la moralidad.

Monumento obra de Klaus F. Messerschmidt. Fue erigido con motivo del centenario de la muerte de Nietzsche junto a la iglesia de Röcken, no muy lejos de su tumba real.

No hay comentarios: